“Porque los pensamientos de ustedes no son mis
pensamientos, ni son mis caminos los caminos de ustedes —es la expresión de IEVE—. 9 Porque como los cielos son más altos que la
tierra, así mis caminos son más altos que los caminos de ustedes, y mis
pensamientos que los pensamientos de ustedes. Isaías 55:8,9.
No juzguéis por las apariencias. El poder de Dios no es una fuerza ciega. Las criaturas habitadas por el espíritu de Dios y dispersas en los superuniversos están próximas al número de la infinitud y sus mentes resultan aún tan imperfectas y groseras que es casi imposible generar leyes generales que expresen con precisión los atributos infinitos del Padre Universal. Solo por ello, muchos de los actos del creador, se antojan crueles, arbitrarios y absurdos. Está escrito: "Los caminos del señor son inescrutables". ¡Oh la profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inescrutables [son] sus juicios e ininvestigables sus caminos!”Romanos 11:33.
Los caminos de IEVE son inescrutables para la
creación limitada de los mundos del tiempo y del espacio. Los caminos del señor
IEVE son sabios y amorosamente trazados desde el principio de los principios.
Pero vosotros, criaturas mortales, no podéis entenderlo. Los actos de Dios son
inteligentes, benevolentes y siempre intencionados. Toman en consideración el
bien mayor, aunque ese bien supremo y general pueda oscurecer transitoriamente
el destino o la felicidad de un ser, de un mundo o de toda una asociación de
mundos. En los universos del tiempo y del espacio, la felicidad de una fracción
difiere en ocasiones de la felicidad del conjunto. En el círculo de la
eternidad, esas aparentes anomalías no existen. Estáis limitados por vuestra
naturaleza humana. Y eso provoca que vuestros puntos de vista sean
esencialmente materialistas, fragmentarios, finitos y relativamente verdaderos.
Sois como ciegos topos que jamás conocieron otro mundo que el de sus oscuras
galerías. Pero yo os aseguro que por encima de esos túneles existen otros
infinitos mundos, infinitamente más bellos e infinitamente más justos.
Temporalmente, mientras dure vuestra actual situación en la materia hereditaria adámica, estaréis parcialmente ciegos y sordos, sin posibilidad de comprender en todo su esplendor la benevolencia y sabiduría de los actos divinos. Muchos de esos actos se os antojan crueles y ajenos a la felicidad individual y colectiva de los hombres. Algún día, no muy lejano, comprenderéis que todo lo creado forma la gran familia de Dios, y que en esa familia no hay distinciones, sino amor. El niño mortal no comprende a veces las sabias y justas decisiones de su padre o madre terrenales. Pero todas ellas son concebidas y puestas en acción por el bien estricto del hijo. Es vuestra infantil naturaleza - inmensamente joven en el conjunto de lo creado - lo que distorsiona vuestra idea de Dios y hace que os engañéis sobre sus móviles y amorosos designios. Pero algún día creceréis..."
Temporalmente, mientras dure vuestra actual situación en la materia hereditaria adámica, estaréis parcialmente ciegos y sordos, sin posibilidad de comprender en todo su esplendor la benevolencia y sabiduría de los actos divinos. Muchos de esos actos se os antojan crueles y ajenos a la felicidad individual y colectiva de los hombres. Algún día, no muy lejano, comprenderéis que todo lo creado forma la gran familia de Dios, y que en esa familia no hay distinciones, sino amor. El niño mortal no comprende a veces las sabias y justas decisiones de su padre o madre terrenales. Pero todas ellas son concebidas y puestas en acción por el bien estricto del hijo. Es vuestra infantil naturaleza - inmensamente joven en el conjunto de lo creado - lo que distorsiona vuestra idea de Dios y hace que os engañéis sobre sus móviles y amorosos designios. Pero algún día creceréis..."