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domingo, 31 de octubre de 2010

¿Es su ojo “sencillo”?


¿Es su ojo “sencillo”?
Parte segunda
“Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará brillante.” (MATEO 6:22.)
LA VISTA, por lo general, se considera el más preciado e importante de todos los sentidos, especialmente por aquellos que la han perdido. Los científicos dicen que cada segundo diez billones de partículas de luz pasan a través de las pupilas de nuestros ojos. Al converger estas en la retina, son recibidas por cien millones de células conocidas como bastoncillos y conos retinales. Activadas por la luz, estas células nerviosas comienzan a enviar señales eléctricas al cerebro (Glándula Pineal). Allí gran parte de los 100.000 millones de neuronas entran en función para descifrar lo que acaban de recibir y decidir qué reacción se necesita. Todo esto se lleva a cabo en una fracción de segundo. Verdaderamente los ojos y el ojo es un imponente y maravilloso ejemplo de la creación por un ser inteligente. (Salmo 139:14.)
 Aunque los científicos saben mucho de las funciones biológicas del ojo y del cerebro, su conocimiento en cuanto a cómo y por qué respondemos como lo hacemos a lo que perciben nuestros ojos es muy limitado. Por ejemplo, no se comprende a cabalidad por qué una persona tiene mayor preferencia por el color rojo que por el azul, mientras que otra tal vez prefiera el azul al rojo; tampoco se comprende por qué diferentes colores nos afectan de diferentes maneras. La relación que existe entre la visión y la reacción sigue siendo un misterio. Pero IEVE, el Hacedor del ojo, y su Hijo y colaborador, Jesucristo, conocen muy bien los detalles complicados del ojo físico, y saben cómo el ojo influye en nuestras acciones y en nuestra vida.
“La lámpara del cuerpo”
 Jesús dijo que “la lámpara del cuerpo es el ojo”. (Mateo 6:22.) Una lámpara se utiliza para alumbrar un lugar oscuro, para que sepamos dónde estamos, qué hacer, por dónde caminar, y así sucesivamente. Al admitir luz en nuestro cuerpo, nuestros ojos y nuestro ojo bien enfocado tienen la misma función que una lámpara. Nos permiten estar al tanto de lo que hay a nuestro alrededor sea físico o espiritual y responder de manera inteligente y específica, más bien que andar a tientas, tropezar y posiblemente sufrir algún daño.
 Sin embargo, el grado al que el ojo puede servir de lámpara para el cuerpo depende mucho de la condición en que esté. Por esta razón, Jesús pasó a decir: “Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará brillante; pero si tu ojo es inicuo, todo tu cuerpo estará oscuro. Si en realidad la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande oscuridad es ésa!”. (Mateo 6:22, 23.) Aquí podemos ver la gran influencia que el ojo ejerce en nuestro entero derrotero de vida, ya sea para bien o para mal.
La influencia del ojo, la relación entre los ojos y el ojo (Glándula Pineal)
 Considere el caso de la primera mujer, Eva. El grado al que el ojo influyó en sus acciones puede verse en el relato bíblico acerca del encuentro que ella tuvo con el Engañador, Satanás el Diablo. (2 Corintios 11:3; 1 Timoteo 2:14.) Satanás le dijo que ‘se le abrirían los ojos’ si sencillamente pasaba por alto el mandato de Dios y tomaba del fruto del “árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo” y lo comía. ¿Cómo respondió ella? La Biblia nos dice: “Por consiguiente, la mujer vio que el árbol era bueno para alimento, y que a los ojos era algo que anhelar, sí, el árbol era deseable para contemplarlo”. Ella permitió que sus ojos se fijaran en algo que le era prohibido. Deliberadamente usó mal sus ojos. ¿Cuál fue el resultado? “Empezó a tomar de su fruto y a comerlo.” (Génesis 2:17; 3:4-6.)
 Sin duda, esta no fue la primera vez que Eva vio el “árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo” ni su fruto. No obstante, algo diferente estaba sucediendo. Esta vez el fruto parecía “algo que anhelar” y “deseable para contemplarlo”. Normalmente el anhelo y el deseo no provienen del ojo, sino de la forma que lo alimentamos genera luz o oscuridad y así fomenta el deseo del corazón (sentimientos, llegando incluso a cambiar el ADN).  Lo que el ojo “ve” intensifica el anhelo y el deseo del corazón, es tanto así que pudiera resultar en alguna acción. En el caso de Eva, tal acción produjo consecuencias desastrosas tanto para ella y su esposo Adán como para toda su futura prole, incluso nosotros hoy día. (Romanos 5:12; Santiago 1:14, 15.)
 Para mostrar, sin embargo, que es posible resistir cualquier influencia mala que tal vez recibamos por los ojos, podríamos considerar el ejemplo de Jesucristo. De nuevo, fue el mismo Tentador, Satanás, quien presentó la prueba. En su tercer esfuerzo por apartar a Jesús de hacer la voluntad de Dios, “el Diablo lo llevó consigo a una montaña excepcionalmente alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria”. Note que Satanás no solo le ofreció verbalmente a Jesús todo el poder y la gloria del mundo a cambio de un acto de adoración. Más bien, “le mostró” estas cosas, aprovechándose así de la poderosa influencia del ojo. Pero debido a que no distrajo su vista con la oferta tentadora de Satanás, sino que la mantuvo fija en su relación con su Padre celestial, IEVE, Jesús logró frustrar los planes astutos de Satanás. (Mateo 4:8-10.)
 ¿Qué podemos aprender de los ejemplos anteriores? Primero, que aquello en que fijemos la vista y alimentemos la Glándula Pineal (conocimiento) puede fortalecer los buenos o los malos deseos del corazón. Puede hacer que actuemos de una manera que resulte en bendición o en desastre para nosotros mismos y otras personas. Segundo, queda claro que la visión es un medio favorito de Satanás para engañar a sus víctimas. Parece que de todos los “designios” que él usa para extraviar a la humanidad, el de atraer los ojos es uno de los más poderosos. (2 Corintios 2:11.)
 Hoy día Satanás todavía emplea la misma táctica en sus planes para apartar a la gente de establecer una interrelación con su Creador. Por medio de las cosas relucientes y atractivas del mundo, Satanás promueve “el deseo de la carne y el deseo de los ojos oscurecidos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno”. (1 Juan 2:16.) Esto se puede ver claramente por las propagandas comerciales del mundo. ¿No es cierto que los anuncios comerciales que se valen del impacto visual sean los que llegan a tener mayor éxito? Los miles de coloridos carteles y llamativos letreros, las atractivas fotografías en las revistas y periódicos, los astutos anuncios de televisión —y los miles de millones de dólares que cuesta producirlos— dan testimonio del hecho de que el propósito de la propaganda comercial es el de estimular “el deseo de los ojos mal enfocados” de los consumidores.
 Aunque muchos de estos anuncios publicitarios tal vez dejen muy poco para la imaginación, lo más sutil (programación mental) en esto es que tales anuncios no solo promueven artículos de consumo, sino también estilos de vida. Muy a menudo tales artículos se exhiben dando la idea de que quienes los usan son las personas más privilegiadas, influyentes, felices y bien parecidas. El mensaje que se transmite es que si el consumidor usa esos productos, su “medio de vida” automáticamente encajará dentro de una de esas categorías. Los anunciantes saben que una vez que alguien acepta cierto estilo de vida, se requerirá poco para persuadirlo a aceptar los artículos y productos que acompañan a tal estilo de vida. A la luz de esto, ¡cuán sensato es que los cristianos despiertos presten atención al consejo que se registra en Hebreos 13:5! Allí leemos: “Que el modo de vivir de ustedes sea exento del amor al dinero, y estén contentos con las cosas presentes”.
Mantenga su ojo “sencillo”, no “inicuo”
 Puesto que a diario nos enfrentamos con una serie de distracciones atractivas a los ojos, podemos comprender con más claridad por qué Jesucristo nos amonestó a mantener nuestro ojo “sencillo”, y no “inicuo”. (Mateo 6:22, 23.) ¿Qué significa eso? La palabra que se vierte aquí como “sencillo” se deriva de la palabra griega ha·plous´, que básicamente significa unidad de mente o devoción a un solo propósito. Por otra parte, la palabra “inicuo” en el griego original es po·ne·ros´, y significa malo, inútil, malvado. De modo que el ‘ojo sencillo’, en vez de dejarse distraer o desviar por todo lo que sucede, fija la atención en una sola cosa. Por el contrario, el ‘ojo inicuo’ es falso, astuto y codicioso, y lo atraen las actividades dudosas y oscuras.
 Pero, ¿en qué debe fijarse la vista de modo que ‘todo el cuerpo esté brillante’? Una consideración del contexto de estas palabras nos ayudará a hallar la respuesta. En los versículos anteriores Jesús estaba hablando acerca de “tesoros sobre la tierra” y “tesoros en el cielo”. Él dijo que “donde está tu tesoro, allí también estará tu corazón”. Luego, después de hablar del ojo, de nuevo enfatizó la necesidad de mostrar unidad de propósito, diciendo: “Nadie puede servir como esclavo a dos amos”, a Dios y a las Riquezas. En los siguientes versículos, él da consejo sobre el punto de vista que debemos tener tocante a las necesidades diarias y concluye con la siguiente amonestación: “Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Él, de nuestro creador, y todas estas otras cosas les serán añadidas”. (Mateo 6:19-34.)
 ¿Qué podemos sacar de todo esto? Jesús aquí está hablando de metas en la vida, y nos señala lo inútil que es el seguir tras las cosas materiales y las bendiciones que se obtienen de cultivar interés en una correcta interrelación con nuestro Hacedor. Obviamente nos está diciendo que si fijamos nuestra vista exclusivamente en esa interrelación personal, ‘todo nuestro cuerpo estará brillante’. ¿Por qué? Porque si nuestra meta en la vida es acrecentar la armonía con Dios, procuraremos reflejar esa luz en todo aspecto de nuestra vida. No solo podremos mirar hacia un futuro seguro, sino que también estaremos libres de las cosas oscuras y solapadas que resultan de llevar una vida dedicada a búsquedas egoístas. (2 Corintios 4:1-6.)
 El apóstol Pablo reforzó las palabras de Jesús al decir: “Los que están resueltos a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y dañinos, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina”. (1 Timoteo 6:9.) ¡Estas palabras ciertamente tienen solidez! Los informes noticieros están llenos de relatos acerca de crisis financieras, crisis políticas y crisis religiosas provocadas por personas cuyo ojo está mal enfocado y dirigido hacia la corrupción, la oscuridad y en ello están implicados jefes de gobiernos, políticos, religiosos, senadores, alcaldes, jueces, banqueros, empresarios y hasta empleados de oficinas. La ‘tentación y el lazo’ de llegar a ser ricos ha hecho que personas que en un tiempo fueron respetables se convirtieran en delincuentes y criminales. De seguro no queremos que se nos ‘precipite a destrucción y ruina’, experimentando así la “oscuridad” de la cual advirtió Jesús. (Véase Proverbios 23:4, 5.)
 Sin embargo, ¿son los que fijan la vista en llegar a ser ricos los únicos que se enfrentan al peligro de andar en la oscuridad? No, pues “el deseo de los ojos mal enfocados” también incluye muchas otras cosas. Recuerde las palabras de Jesús registradas en Mateo 5:28: “Todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. Sin duda, esa advertencia también pudiera aplicar a permitir que los ojos de uno se fijen en cosas que han sido diseñadas para excitar o despertar pasiones y deseos ilícitos.
 También están las inquietudes sobre las que habló Jesús: el comer, el beber y el vestirse. (Mateo 6:25-32.) Aunque estas cosas son necesarias, el deseo excesivo de siempre querer tener lo último en la moda, lo más costoso y lo más deseado en el mercado puede esclavizar la mente y el corazón. (Romanos 16:18; Filipenses 3:19.) Aun en la recreación, pasatiempos, deportes, ejercicios, etcétera, debemos ejercer equilibrio apropiado y guardarnos contra el caer en las novedades y antojos de este mundo. En todo esto, sería bueno tener presente las sabias palabras que se registran en Proverbios 27:20: “El Seol y el lugar de la destrucción mismos no se satisfacen; tampoco se satisfacen los ojos mal enfocados del hombre”. Ciertamente debemos ejercer autodominio para no poner en peligro nuestra espiritualidad al tratar de satisfacer nuestros ojos.
Por lo tanto mantenga su ojo bien enfocado en una interrelación personal con el Creador IEVE Dios y sea beneficiario de sus bendiciones.
CONTINUARA.